sábado 1 de septiembre de 2007

La muerte y la brújula nos conducen al género.

"La Muerte y la Brújula", obra de Jorge Luis Borges, como ejemplo de crítica al género policial clásico.

La discusión sobre géneros (periodísticos, literarios, cinematográficos, entre otros) ha sido una de las más recurrentes y menos fructíferas de la historia.
Pese a la falta de consenso, al menos uno de aquellos posee características muy distintivas, dejando lo conflictivo de la categorización al margen.
El género policial, por su capacidad elíptica, permite unificar tendencias de este modelo, y, gracias a esto, se pueden tener algunas herramientas claras para profundizar en su estudio.

Si hacemos un pequeño esfuerzo reflexivo, podemos encontrar en nuestra memoria los rasgos característicos de este sistema de significados: un crimen, víctima y victimario, indicios, huellas en la obra que permiten la reconstrucción de los hechos.
Como toda manifestación artística se pueden observar en el policial clásico: una génesis, un desarrollo, un período de crítica y el tan evitado ocaso.

Jorge Luis Borges, en su cuento "La muerte y la brújula", cuenta, con mucho ingenio, las peripecias de un detective brillante en busca de la resolución de un crimen cuidadosamente planeado.
Como en la mayoría de sus obras, una vuelta de tuerca hace que la historia cambie por completo en su trama, y que su relato de policial clásico se convierta en una crítica muy aguda al género.
En el producto convertido en sátira cada uno de los elementos, personajes y actividades es reemplazado por un significado nuevo (resignificado) y cada “pista” conduce, en esta segunda oportunidad de lectura, a otra historia.
La misma genialidad estratégica de la obra hace que, bajo estas circunstancias, el lector sea el encargado de asumir el rol de detective y de encontrar los indicios que conducen al crimen (o a la crítica).

El policial según Borges http://www.revistaoxigen.com/Menus/Recursos/7c_policial.htm